UN TESTAMENTO EN EL QUE PODÍAMOS MIRARNOS

By SONIA FIDES, February 19, 2018





UN TESTAMENTO EN EL QUE PODÍAMOS MIRARNOS
A Paloma Lafuente guerrera impecable, con mi cariño y admiración

Los arbustos se movían
como si la vida fuese lo que habíamos esperado.
El suyo era un baile lento,
una danza tímida,
el movimiento leve del que depende
del agua para no ser repudiado.
Un testamento en el que podíamos mirarnos.
A lo lejos la luces ofrecían de nuevo el porvenir.
La extorsión de la noche las convertía en pequeños apóstoles
en busca de un mesías con el que perder el tiempo.
María Magdalena habría quedado en un segundo plano.
El Siglo XXI tampoco está siendo justo con las mujeres.
No quise pensar en ello.
Volví al baile absurdo de los arbustos
y pensé: tanto ajetreo para terminar amortajados por el frío.
 El sol empezaba a transformar Madrid
como transforma un pederasta el futuro de un niño.
Dejé de mirar hacia la calle.
La rutina se coló en mi memoria y me impidió ser Dorcas.
Me apresuré a estirar las sábanas
me dio vergüenza  que la luz supiera
que era  Dios  quien se había pasado la noche
malogrando mi resurrección.

Sonia Fides