MORIR NO ES LO QUE MÁS DUELE. INÉS PLANAS. ESPASA. 448 PÁGINAS

By SONIA FIDES, March 18, 2018







MORIR NO ES LO QUE MÁS DUELE. INÉS PLANAS. ESPASA. 448 PÁGINAS

Demasiadas veces es la casualidad la que mueve el mundo real y el literario. Quizás solo por eso esté yo escribiendo sobre esta novela que nunca estuvo en mi planes lectores (gracias, Marta Robles) porque la casualidad traza mapas que convierte nuestra voluntad en parte de su orografía.
Morir no es lo que más duele es una novela extensa cuya extensión no estorba. No está hecha de páginas inútiles. Nada le sobra y nada se extraña en esta historia de venganza y casualidad que mantiene en vilo las intenciones de quien lee y que hace un resumen pormenorizado de los vicios y las virtudes del extinto siglo XX(la guerra de los Balcanes, las atrocidades cometidas en ella por soldados y mercenarios. El abuso contra la mujer, su cuerpo como campo de batalla, las consecuencias...)
La narración comienza sin que podamos atisbar siquiera la profundidad del monstruo que alimenta su estómago. Comienza con una casualidad fruto de la causalidad de un hombre, pero eso por fortuna no se sabe hasta bien avanzada la lectura.
Amanece en Madrid y el día no puede borrar las siluetas que deja la noche. El cuerpo de un hombre pende de un hilo, pero no en sentido figurado.Su vida ya está rota y solo le espera la tierra para hacer de él comida rápida para los gusanos.
En el bolsillo de su pantalón el nombre de una mujer y el comienzo de un crimen imperfecto.
¿Puede pedir algo más un lector de novela negra? sí, veracidad y rigor en lo que se cuenta y en cómo se cuenta. Inés Planas lo sabe y va construyendo la genealogía de este crimen fruto de la memoria de un depravado con la minuciosidad necesaria para que la madeja no acabe con los hilos manoseados y sucios. Para ello escoge la víctima más propicia y el verdugo más abyecto y enfrenta las dos versiones de la infancia:  la inocencia y la brutalidad en un claro homenaje a William Goldwing o al mismísimo Coetzee en Esperando a los bárbaros.
Morir no es lo que más duele es una historia que si tuviese un cuerpo tangible bien podía haber estado esculpido por la gran Louise Bougeois. Es una historia habitada por arañas que se reproducen como si de  una maldición bíblica se tratase. Hay hilos y hilos y hilos de los que cuelga la vida y la memoria de cada uno de sus protagonistas en un cruce indeterminado de carambolas, en un entrechocar de sucesos que conmueven y atronan. En una circular ininterrumpido por carreteras secundarias.
Un impecable profesor de literatura, una editora de textos taciturna, excéntrica y callada que no le da ninguna importancia a la memoria. Un guardia civil que vive anclado en los flashback que su memoria le espeta con impertinencia. Un cabo que descubre que la felicidad es cosa de uno cuando ya  es demasiado tarde. Un asesino despiadado y un suceso del pasado que cambiará la vida de todos. También una persecución que ampliará el campo de batalla de cada uno de ellos hasta dejarlos extenuados o muertos. Una historia de mentiras, olvidos, pecados, dobles vidas, viudas y madres muertas.
¿Qué más se  puede pedir? pues en esta novela parece que todos los deseos pueden ser cumplidos. Morir no es lo que más duele es una novela de ambición ininterrumpida, de movimientos cinematrográficos y cuyo tráiler estoy segura que pronto veremos en la penumbra de las salas de cine.
Podría contarles muchas más cosas, pero ni siquiera me atrevo a desvelarles el nombre de los protagonistas de esta intensa aventura. Prefiero que vayan ustedes paseando por cada herida que la forma y que lo hagan de la misma manera en que se camina sobre la nieve cuando el día se la ofrece a los niños como una de las caras más hermosas del porvenir.
 Morir no es lo que más duele es una sorpresa con enjundia, la luz que hace libres a las sombras con que el ser humano presume de estar vivo cuando ve a su cuerpo compitiendo con esa noche eterna que en realidad somos todos.

Sonia Fides