LOS LIBROS QUE DEVORARON A MI PADRE.ALFONSO CRUZ. BLACKIE BOOKS. 134 PÁGINAS

By SONIA FIDES, July 8, 2019






LOS LIBROS QUE DEVORARON A MI PADRE.ALFONSO CRUZ. BLACKIE BOOKS. 134 PÁGINAS

La sencillez es una pirueta mal vista en este Siglo en el que la tecnología acorrala a los seres humanos como acorrala el fuego cualquier intención de supervivencia. Sin embargo como los milagros siguen dependiendo de la fe de cada hombre, y no de esas feroces multinacionales que perpetran continuos atracos contra la imaginación, la suerte vuelve a sonreírnos y nos entrega un libro inesperado y con un valor emocional  con el  que jamás hubiéramos sospechado volver a encontrarnos . Los libros que devoraron a mi padre es un ejercicio insaciable de inteligencia, el rostro más jugoso del futuro. Un inverso examen de conciencia, disciplinado e imaginativo, que suma y no resta en la vida del protagonista y que se extrapola con una concreción pegajosa sobre la biografía de quien lee. Cada párrafo es una joya visual que despliega el virtuosismo sensitivo que sólo puede abrazar la mirada de un niño. Los libros que devoraron a mi padre es esa lección de coherencia que haría abandonar a Peter Pan su trasnochado esnobismo:
"Desayuné con mi madre. La miré mientras se llevaba la taza a la boca y mojaba la tostada en el café. Sus gestos parecían párrafos de Tólstoi, medio agonizantes"
"Los animales pueden ser irracionales, pero no son estúpidos y la humanidad no es algo a lo que aspiren"
Es una revolución sin mártires, sin trincheras, sin sátrapas, si niños quemados con Napalm. Es una revolución de héroes que no tienen necesidad de tener ni carne, ni huesos, ni sangre que derramar para hacer Historia. Leer este libro es como volver a nacer, es ese nuevo bautismo que nos niegan el paso de tiempo y los organismos oficiales.
Los libros que devoraron a mi padre es un esquema roto, es hacer volar por los aires el Siglo XXI, desafiar su método para llegar a la memoria de la sociedad. Es contraatacar contra la quietud de los niños, es querer movilizar la imaginación de las generaciones que quedan por llegar y las que aún no huelen a podrido. Es una elegante bofetada contra la cara de los creadores de videojuegos y contra la globalización, contra la herida que la especulación le está infligiendo a la madre naturaleza. Es una llamada de auxilio contra el acoso escolar, ese mal que parte en dos el mundo racional:
"Bombo entró en coma. Después de mi número vergonzoso, después de haberlo humillado frente a Beatriz, entró en una pastelería y se metió en la boca todos los pasteles de nata que le cupieron... Esta vez no se inyectó la insulina que debía inyectarse. Mi amigo Bombo murió"
Los libros que devoraron a mi padre es un pacto sublime con la imaginación a pesar de que  bajo ningún concepto el autor vaya a permitir que se desordene la realidad. Tiene esa luz que sería capaz de distinguir hasta un hombre ciego. Un recorrido impecable por algunos de los momentos estelares de la Historia de la Literatura. Es una hermosa sanción contra la vulgaridad que rodea a nuestros niños. Es el arroyo  de agua clara que a primera vista no  parece pertenecer a un paisaje.
No dejen de leerlo, ni dejen de leérselo a sus hijos porque es un Biblia sin sangre ni gestos macabros, sin sacrificios ni padres arrogantes. Sin vírgenes ni espíritus. Sin palomas blancas ni ángeles, pero está llena de milagros útiles, de exquisitas salidas de emergencia, de paraísos sin ofidios y de palabras que resucitan cuando alguien vuelve a pensar en ellas.
Sonia Fides