EL CUADRO DEL DOLOR. ANA CASTRO.RENACIMIENTO. 87 PÁGINAS

By SONIA FIDES, April 30, 2017






EL CUADRO DEL DOLOR. ANA CASTRO.RENACIMIENTO. 87 PÁGINAS

Hay sueños que se cuentan como si fuesen verdades porque nombrar los sueños es a veces la única ocasión que algunos encontrarán para nombrar la vida. Hay sueños que nos salvan y también hay sueños poéticos como este inmenso Cuadro del dolor, que le regala al mundo la joven poeta cordobesa, Ana Castro(Pozoblanco,1990) que nos sirven para habitar las ruinas con que la luz natural nos señala cada.
Ana Castro no le teme a la memoria y la teje como si en lugar de carne tuviera finos hilos que no fueran a ser relegados a un segundo plano cuando llegue la muerte. Castro es una araña con buenas intenciones, un artrópodo que no quiere presas sino espejos en los que mirarse, en los que sostener el cuerpo erguido que día tras día le roba en dolor. Castro conoce el lugar por el que el filo de las palabras destroza la carne y lo enseña y se apiada de las heridas como se apiadó la Verónica del cuerpo lacerado de aquel hombre que un viernes caminó por la Vía Dolorosa.  Castro no cura, Castro renombra la debilidad como renombra una madre a un hijo frágil para convertirlo en héroe y deshace sin caer en la deslealtad las ataduras que nos impone el corazón:


"Las muchachas de ahora,
no saben coser
y no se preocupan...
Que salgan adelante así,
sin árbol genealógico,
todo pólvora y futuro"

El cuadro del dolor, es un libro generoso, un testamento sin revanchas, un vía crucis sin sangre ni blasfemias:

"Cuando Marta pregunte
diremos que la primera A de su nombre
es por mí y la segunda por ti.
Prométemelo
Quiero que piense que su nombre
se asemeja a la pureza"

El catecismo de quien no puede negarse a sufrir.
Tiene versos estremecedores, palabras parecidas a esos artículos  caros y glorioso que gritan nuestro nombre desde los escaparates y cuya belleza rellena nuestra memoria como rellena el tuétanos los doloridos huesos de los hombres.
El cuadro del dolor es un libro intenso, un aullido que tapona los oídos pero no los daña porque  no busca la estridencia sino la realidad como materia de defensa, como dietario en el que recolocar lo extraordinario que a veces nos tiene reservada esa niña mimada que es la sangre:
"Sobrellevar el dolor
es criar un hijo:
una ciencia exacta que sólo conocen las madres"
Rimbaud, estaría dispuesto a hacer una larga serie de genuflexiones ante la mayoría de estos versos, porque quién no elige el infierno como hogar ha de ser reverenciado por aquellos que un día lo eligieron como capricho.
Arthur lloraría ante este verso:
"Moriré de cáncer antes de enterrar a mi madre"
Pero quién en su sano juicio no lo haría.

Leer este libro es recuperar la cordura, renunciar a la impostura, a ese quejido que nos saca de la boca el niño que nunca nos abandona, es guardar a buen recaudo a Peter Pan, para que el resto de los hombres no lo conviertan en un paria.
Compren El cuadro del dolor  y leánlo porque es un calendario de veracidad, un exquisito antídoto para que los fanfarrones abandonen su hipocondría.
EXQUISITO  E IMPRESCINDIBLE, UN SENDERO EN EL QUE LOS FANTASMAS PELLIZCAN LA PIEL, PERO TAMBIÉN UN NIDO EN EL QUE RECONOCER LAS VICTORIAS QUE A DIARIO NOS ROBA LA IMPOSTURA.

Sonia Fides