CUADERNO DE CAMPO. MARÍA SÁNCHEZ. LA BELLA VARSOVIA. 85 PÁGINAS

By SONIA FIDES, August 30, 2017



CUADERNO DE CAMPO. MARÍA SÁNCHEZ. LA BELLA VARSOVIA. 85 PÁGINAS

La tierra es el maná que pocos se atreven a comer. La tierra deja manchas de pobreza sobre la comisura de los labios y quien se ve obligado a masticarla vuelve la cara para no ser descubierto. Por fortuna hay excepciones y todas ellas, las hermosas,  las certeras, las feroces, las lúcidas, la reivindicativas, las leales han quedado para siempre escritas en Cuaderno de campo, el valiente poemario escrito por María Sánchez (Córdoba, 1989). Un libro sin atajos, un abrevadero que parte de la nada y lo hace con orgullo y exactitud, ya saben como si la nada tuviera ciudades por la que pasear.
Sánchez parte del terruño como si Miguel Hernández le hubiera entregado los puñados, que con su bella elegía arrancó de la mortaja de su amigo. Sánchez canta, que en su biografía ha habido muertos que aún vienen a contar sus lágrimas:
"La bala de mi bisabuelo agrieta mi costado.
Donde yo estoy llorando se esconde la mano
que sujetó la muerte. Podría echarme al monte
como él, ¿pero a quién he matado yo, si soy la que sangra?"
Sabe qué la verdades están fuera de los diccionarios, que la verdades a veces están enterradas en la cunetas o en silencio cómplice de la sociedad y pone su mano sobre la boca del patriarcado porque siente pena de sus errores y de los cadáveres que habrá de sostener sobre su cuerpo cada vez más débil:
"No os engañéis
la anotomía del canto
la ejerce más el macho que la hembra"
"Y Plinio el Viejo dijo que los perros
podían volverse locos
probando la sangre de las mujeres
solo de las mujeres"
"¿Quién recogerá todo lo que una mujer escribe?"
Quizás sea su juventud de sus dedos quién le permita moldear la tierra  hasta hacerla realidad y hurgar en su memoria hasta hacer posible que se sienta orgullosa de todas sus facetas, la de madre, la de sepulcro:
"Sangre no es la palabra:
quizás un temblor
En los bordes de la herida
¿Quién alimenta a quién?
Hay que ser muy valiente para responder las preguntas de la tierra seca, estigmatizada por el progreso.
Cuaderno de campo es un libro sin dudas, pero cuajado de incógnitas, un hervidero de soluciones que harían el mundo mejor, un homenaje a la manos quietas por el frío, a los animales, tan indefensos, pero tan heroicos. Un nombrar aquellos nombres que calentaron la boca del pastor de leche caliente, renombrar a los héroes que siguen alimentando a la tierra con su manera de quedarse quietos. En tierra firme también cantan las sirenas, y también hay hombres que desean abandonar sus casas en busca de la luz artificial que ofrecen las ciudades. Y María Sánchez lo cuenta, y cuenta que ya no hay Penélopes que la lucha endurece la carne y que es imposible que debajo de ella alguna vez hubiese barro.
Sánchez actualiza el legado de Dickinson, pero se niega a estarse quieta y mete sus manos dentro de las entrañas de los animales porque no hay calor como el que una madre cose sobre las manos de una hija.
Se mueve como los pájaros a los que nadie pone nombre, es una funambilista que convence al aire para que no reclame su cuerpo hasta que haya dado su discurso, es la herida que da de beber a la tierra para que siga viva. Es la niña que señala al Siglo XXI como un pérfido flautista de Hamelin, pero también es la mujer que se alimenta de la tierra y no escupe ni esconde la cabeza. Es la mujer que no se avergüeza de los los restos de vida debajo de sus uñas.
Cuaderno de campo es la saliva de un entomólogo acurrucando dentro de su estómago transparente esa verdad que las grandes ciudades no se cansan de perseguir.
IMPRESCINDIBLE
Sonia Fides